jueves, 23 de enero de 2014

EN LA BASE DE LA PIRAMIDE ECOLÓGICA URBANA

Como ya vimos en una entrada anterior, Fauna Urbana, hay gran cantidad de especies que habitan los parques, jardines, hileras de árboles en las largas avenidas y un sinfín de pequeños y grandes ecosistemas que en las ciudades hemos creado.
 Se dice que todas estas especies, generalmente aves, se acomodan en las ciudades porque encuentran protección frente a los depredadores, más escasos en estos medios urbanos. Pero no solo necesitan estar seguras frente a sus depredadores, sino que además necesitan una fuente de alimento.
El ciudadano que pasa día tras día por las aceras o el que circula con su coche por las asfaltadas calles puede pensar que la ciudad apenas ofrece recursos para abastecer a un buen número de especies.

Aunque las ciudades estén cubiertas de asfalto y edificios, tenemos importantes zonas verdes cubiertas la mayor parte de césped, que aunque nos resulte bonito, agradable y nos dé la sensación de una ciudad más ecológica, puedo decir, que no es precisamente un ejemplo de ecología, pues el césped ornamental está compuesto de unas determinadas variedades de gramíneas  sumamente exigentes que necesitan para su manutención una  cantidad de agua desmesurada y también abundante  abono químico rico en nitrógeno. Aun así es de  donde se alimentan algunas especies de aves e insectos.

 Las cotorras argentinas, unas de las aves que se alimentas de las flores y semillas que proliferan en los prados artificiales de las ciudades, aunque también otras aves como palomas torcaces, tórtolas turcas, todos los fringílidos y otras aves aprovechan las hojas y sobre todo sus semillas.






Pero los grandes protagonistas como productores, sin duda son los árboles y arbustos. Algunos de ellos propios de nuestras regiones y utilizados en la agricultura desde hace siglos como es el caso del olivo que se ha convertido en árbol ornamental en muchas de nuestras ciudades, por ejemplo en Zaragoza, donde he realizado este trabajo.  También se han plantado especies silvícolas como son pinos, abetos, álamos, chopos y un largo etc…  se han introducido especies traídas de lejanos sitios y se han seleccionado e hibridado otras con el objetivo de crear ejemplares más ornamentales. Todas ellas contribuyen en mayor o menor medida a mantener la fauna de nuestras ciudades.





Entre los arbustos el espino de fuego, con una abundante floración en primavera, que atrae a numerosos insectos, produce posteriormente un sinfín de pequeños frutos.



Las bayas del espino de fuego constituyen un buen alimento para diversas aves como las tórtolas turcas, gorriones, zorzales, mirlos y aves insectívoras que durante los meses de otoño e invierno, cuando escasean los insectos encuentran un suplemento alimenticio en los frutos de diversas especies vegetales.






Entre las cupresaceas las tuyas (del género Thuja) dan abundantes frutos repletos de semillas, al igual que sus parientes cercanos, los cipreses.




Los verderones (Carduelis choris) con sus fuertes picos son capaces de extraer las semillas de sus conos, romper su cáscara y acceder al interior de las protegidas semillas.



 Los gorriones rebuscan las semillas caídas al suelo.




Las ornamentales palmeras originarias de climas más cálidos se han adaptado a algunas de nuestras ciudades contribuyendo con sus frutos a alimentar a algunas especies.



El aparentemente inútil dátil de las ornamentales palmeras es aprovechado por las oportunistas cotorras, que comen la escasa pulpa que rodea la semilla. En ocasiones se congregan en grandes grupos en torno a estos árboles.



Uno de  los árboles  que aporta gran cantidad de alimento es el olivo. En Zaragoza ocupa gran parte de sus zonas verdes. Cultivado en esta zona desde haces muchísimo tiempo y muy bien adaptado al duro clima mediterráneo, encuentra unas condiciones óptimas en parques y jardines.



Las mimadas condiciones que a los olivos se les da en los parques, da como resultado una abundante cosecha de olivas que son aprovechadas por numerosas aves, las palomas torcaces las arrancan directamente del olivo tragándolas enteras.



Este hábito alimenticio da como resultado encontrar numerosos huesos de oliva  bajo los posaderos y dormideros de las torcaces. En la imagen los excrementos de paloma torcaz (palomina) entremezclados con los huesos sin digerir, que seguramente habrán conservado su poder germinativo a pesar de haber estado sometidos a los ácidos jugos gástricos.




Las olivas que las torcaces y otras aves de gran tamaño no consumen directamente del olivo, caen al suelo una vez maduras, acumulándose en grandes cantidades sirviendo de alimento a pájaros más pequeños como el gorrión común,  el pinzón vulgar y a otros con dietas insectívoras que encuentran en la oleaginosa pulpa de la oliva una alternativa a la escasez de insectos en periodos invernales.



El aligustre que puede tener porte arbóreo como el de la imagen o arbustivo formando setos, está cercanamente emparentado con el olivo, pues ambas especies pertenecen a la familia de las oleaceae. Su abundante floración que  inunda el aire de un aroma característico dará en otoño multitud de frutos.



El  fruto del aligustre, tóxico para los humanos, resulta un excelente alimento para el verderón, fringílido con robusto pico que es capaz de comer sus bayas y también acceder a la semilla protegida por una cáscara.




Bajo los aligustres se pueden encontrar los envoltorios de las semillas, después de que pájaros como el verderón, las hayan descascarillado con su pico.




Las torcaces a diferencia de los verderones tragan el fruto entero, además lo empiezan a consumir a mediados del mes de octubre, cuando todavía está verde.




¿¡Como no iban a estar presentes las cotorras argentinas en este banquete!?




Estas pocas semillas que aquí muestro, es tan sólo una mínima muestra de los cientos o quizás miles que se encontraron en la  terraza de una vivienda deshabitada, situada junto a un parque donde abundaban los aligustres, fueron los estorninos los encargados de trasladarlas hasta allí, tragadas sus bayas, digerida su pulpa y excretada su semillas manchando con el característico color morado suelo y barandilla de la terraza, la lluvia se encargo de limpiar los restos fecales dejando las semillas totalmente limpias, el viento las acumulo en grandes cantidades en los rincones de la terraza.


Estas observaciones han sido realizadas en la ciudad de Zaragoza, con unas determinadas especies vegetales ornamentales que en ellas se dan, en otras ciudades con distinta climatología, habrá especies diferente como madroños, mirtos, agracejos etc. En este caso serán los frutos de estas especies los que conformaran la base de la pirámide ecológica urbana. 


jueves, 9 de enero de 2014

LAS COLES, CULTIVO DE INVIERNO.

Si hay un momento propicio para hablar de las coles, es sin duda alguna el invierno. Cultivo por excelencia invernal aguanta las bajas temperaturas que en muchas de nuestras regiones se alcanzan llegando a soportar varios grados bajo cero, sin que les afecte lo más mínimo.

Su cultivo puede cambiar significativamente dependiendo de la región en la que se cultive. Yo las cultivo en un clima interior y  muy frío, en las sierras de Teruel a 1000 metros de altitud donde su plantación comienza a mediados de Julio y se prolonga durante el mes de Agosto y Septiembre. Hay que tener en cuenta que cuando lleguen los fuertes fríos las plantas deben estar ya desarrolladas, pues en estas zonas su crecimiento se detiene por completo cuando las heladas aparecen. No sucede lo mismo en las huertas de Zaragoza, situadas en la ribera del Ebro a 200 metros de altitud y donde su siembra se puede realizar durante todos los meses de otoño e incluso invierno.



Para un huerto familiar lo mejor es plantarlas en pequeñas cantidades y espaciando su plantación cada quince días, así iremos cosechándolas poco a poco. Aún así, si las altas temperaturas se prolongan hasta el invierno es posible que algunas plantas se nos suban perdiendo parte de la cosecha. Como se puede ver en la foto las lombardas  llevan unos días de desarrollo cuando plantamos las coliflores en el surco de delante.




Agradecen que la tierra este bien abonada, en mi caso que me gusta la agricultura ecológica, suelo incorporar a la tierra estiércol, generalmente de oveja mezclado con abundante paja y si es posible bien compostado. La tierra permanecerá húmeda durante el desarrollo de las plantas dándole los riegos necesarios, aunque en regiones norteñas de la cornisa Cantábrica y  Atlántica con abundantes precipitaciones apenas es  necesario su riego. 
Aparte de su cultivo lo que más me llama la atención, es la gran cantidad se variedades que se dan y sobre todo la enorme diferencia que hay entre ellas, de unas se consume sus hojas, se otras sus flores, unas son verdes otras tienen colores morados, etc.
Siendo que todas ellas pertenecen a una misma especie,  cada una es una  variedad o subespecie distinta, que en algún tiempo tuvieron un antepasado común y que gracias a la selección, en este caso artificial, ha sido llevada por la mano del hombre, consiguiendo variedades tan dispares, no solo en su forma, sino que también en  con distintos sabores, texturas y adaptadas a distintas climatologías.



 El repollo  (Brassica oleracea viridis) o también se la conoce por el nombre de col rizada, es la más común y  la variedad más antigua que se cultiva en la zona donde yo vivo. Conviene consumirlas después de que hayan soportado alguna helada pues así pierden el fuerte sabor que caracteriza a las coles.



Similar a la anterior hay una variedad de hoja lisa, sus características en la cocina  son parecidas aunque hay gustos para todo. Las hojas más blancas se  comen crudas en ensalada.



La  lombarda (Brassica oleracea capitata) con hojas lisas y forma muy similar a las anteriores se diferencia de ellas por tener un color morado, por lo que se le conoce también con el nombre de "col morada". El responsable de que tenga este color es un pigmento llamado antocianina y que también está presente en las hojas y frutos de otros vegetales que tienen tonos rojizos, azulados o morados.



La coliflor (Brassica oleracea botritis) muy diferente a las demás, pues de esta no se consumen sus hojas, sino que consume las flores  todavía sin desarrollar que forman una gran pella.



Además de las típicas coliflores blancas existen variedades de color verde como esta, e incluso otras de color morado.



El brócoli o brécol (Brassica oleracea itálica) que al igual que la coliflor  se consumen sus cabezas florales que  son de color verdes.



La col romanesco o romanescu, al parecer se utilizan los dos términos, es una col de extrañas formas, de la cual se podría decir que es una planta ornamental en vez de una hortaliza. Su cultivo es muy reciente ya que al parecer se trata de un híbrido de coliflor con brócoli que se realizó no hace mucho tiempo. No hace ni tan siquiera veinte años que vi el primer ejemplar en el mercado.




 Las coles de  bruselas (brassica oleracea gemmifera), llamada así porque al parecer su orígenes son  belgas, mientras que en las anteriores se consumen sus hojas o flores, en esta col se consumen los brotes que surgen a lo largo de su tallo.



Existen muchas más variedades de col que se dan en otros lugares y que apenas conozco sus características, pero si nos acercáramos por ejemplo a Galicia que es un lugar óptimo para su cultivo podríamos encontrar otras variedades como es la de asa de cántaro, berzas forrajeras destinadas a alimentar al ganado y otras de doble uso que se destinan tanto, a la alimentación humana como a la de animales domésticos.



Además de la satisfacción de recoger esta excelente cosecha,  el consumo de todas estas variedades nos aporta numerosos beneficios para nuestro organismo, e incluso al parecer nos protege contra diversos tipos de cáncer.



Aunque en la cocina siempre hay alguien que las desprecia, posiblemente por su característico olor, tengo que decir que debidamente condimentadas son excelentes, estando presente en muchos de los platos tradicionales de nuestras regiones.
El fuerte sabor de las coles se minimiza después de que haya soportado las heladas invernales.



viernes, 20 de diciembre de 2013

FAUNA BENEFICIOSA PARA EL HUERTO

Se puede decir que toda la fauna que nos rodea es beneficiosa o al menos no es perjudicial, siempre que se mantenga un equilibrio natural, puesto  que si tenemos el adecuado número de presas y predadores apenas nos daremos cuenta de su presencia y los daños que producen los consumidores de plantas serán inapreciables, algunas hojas mordisqueadas por unas pocas orugas, algún fruto picoteado por pájaros o algunas plantas afectadas por pulgón. Pero en ocasiones el equilibrio se rompe y sobre todo allá donde pone la mano el hombre.
Es muy común y frecuente que fumiguemos nuestras plantaciones, aunque no sea necesario, con ello conseguimos eliminar las especies no deseadas, pero eliminamos también las que nos benefician considerablemente. Cuando los efectos de los productos químicos pasan, las especies no deseadas vuelven a reproducirse, mientras que las especies beneficiosas tardan más en restablecer el equilibrio de su población, por supuesto si las dejamos, ya que en ocasiones un tratamiento químico tras otro se suceden, llegando a diezmar estas poblaciones.

Quizás la fauna mejor conocida y que más aceptación tiene son las aves insectívoras, aunque otras que no están clasificadas como insectívoras también consumen gran cantidad de insectos durante la época de cría e incluso el gorrión común considerado como granívoro, ceba a sus crías con insectos.



 Pájaros insectívoros como mosquiteros, zarceros y otros cumplen una excelente función ecológica en los huertos. También entre los paridos, pájaros que no tienen una dieta tan exclusivamente insectívora, pues en ocasiones consumen frutos y semillas son capaces de consumir grandes cantidades de insectos, a veces se les puede ver picoteando las puntas de los tallos que están saturados de pulgón, en la foto un carbonero común, pero su pariente cercano el herrerillo cumple la misma función.



Entre las especies de sangre fría encontramos grandes aliados para mantener a raya a las plagas, me refiero a reptiles como culebras, lagartijas y hasta víboras. También los  anfibios contribuyen a restablecer el orden ecológico.



Entre los reptiles, la culebra de escalera (Rhinechis scalaris) es la más frecuente en los inmediaciones de mí huerto. Se trata de una culebra que puede superar el metro y medio de longitud, este ejemplar posiblemente no llegará al metro. Es  muy agresiva y en una ocasión recibí  un ligero mordisco en la palma de la mano cuando intentaba evitar que entrara por la puerta de casa. Es un predador muy eficaz contra los ratones, ratas y topillos, que sobre todo en invierno se comen las raíces de las hortalizas. También era frecuente la culebra bastarda, pero en los últimos años no he visto ninguna, bueno, sí que he visto alguna atropellada en la carretera o con la cabeza aplastada por algún inculto.



También los sapos consumen importantes cantidades de insectos, sobre todo ejemplares de gran tamaño  como el de la foto. Son de hábitos nocturnos y crepusculares aunque con tiempo lluvioso se les puede ver a cualquier hora del día.



Aunque las ranas no transitan por el huerto, salvo en raras ocasiones, si que ocupan su entorno, así pues es fácil encontrarlas, y a veces en grandes cantidades en baldas de riego o acequias, siempre acechantes para poder capturar algún insecto.



El grupo zoológico que más daños causa a la agricultura es sin duda el de los insectos, aunque no todos, pues entre ellos existen una gran variedad de especies que combaten eficazmente a aquellos que forman plagas. Son especies muy voraces, tales como la mantis, libélulas o las aparentemente inofensivas mariquitas y que aunque parece que uno de estos ejemplares tan sólo puede consumir una pequeña cantidad de insectos, hay que entender que el número de ellos es muy elevado, sobre todo si no alteramos su ecosistema.



La  Mantis religiosa es uno de los insectos depredadores más voraz, con sus patas delanteras en forma de garras atrapa a sus presas, una de las más habituales los saltamontes. Es famosa por que la hembra tras cópula suele devorar al macho.



Las libélulas son también eficaces cazadores que cazan a sus presas en pleno vuelo. Sus larvas que se desarrollan en el agua también son implacables predadoras. El ejemplar de la foto creo que es un Sympetrum vulgatun, si no es así me gustaría que alguien me lo confirmara.



Otro predador que atrapa sus presas al vuelo es la mosca asesina, sus presas favoritas suelen ser insectos de su mismo orden, osea dípteros en esta ocasión parece que ha capturado una mosca de la fruta. Me sucede lo mismo que con la libélula y aunque me considero un buen naturalista, no soy ningún experto en entomología pero creo que este ejemplar es un Lapharia marginata.





También las tijeretas incluyen  a otros insectos en su dieta.





La mariquita (Coccinella septempuncta) tiene un aspecto más tierno que las especies anteriormente descritas, pero no por ello es menos eficaz, pues tanto la fase adulta como sus larvas son insaciables consumidores de áfidos.


 Otra mariquita, menos conocida que la anterior es las de veintidós puntos, de tamaño muy pequeño y color amarillo, que a diferencia de los insectos anteriores su dieta no está basada en ningún tipo de insecto, por ello no deja de ser un importante aliado, pues se alimenta de hongos, muchos de los cuales atacan a las plantas cultivadas.





Al igual que las mariquitas las crisopas son devoradoras de pulgones, tanto el adulto como la larva.




Además de los insectos existentes otros artrópodos que con sus telas atrapan un gran  número de insectos, son los arácnidos. En la imagen una araña avispa (Argiope bruennichii) que construye sus amplias telas en matas altas alrededor del huerto y en ocasiones entre las tomateras o matas de judías enramadas. Tiene la característica de reforzar su gran tela con un grueso hilo de seda en forma de zigzag. Debido a su aspecto hay quien la considera venenosa e incluso se le acusa injustamente de algunas inflamaciones en las manos posiblemente causadas por algún tipo de mosca o mosquito, yo la considero totalmente inofensiva además de muy bella.






La lombriz de tierra se alimenta de restos vegetales en descomposición, es muy beneficiosa para nuestro huerto, pues es la encargada de transformar gran parte de la materia orgánica que hay en la tierra. Después de haber pasado por su sistema digestivo en inorgánica, poniendo de nuevo toda esta materia a disposición de las plantas.






También los gatos domésticos dan caza a multitud de roedores. En la foto una gata asilvestrada con gran instinto cazador, que junto a otros gatos merodea por mi huerto, muy valorados por mí y por los propietarios de naves agrícolas de los alrededores, les aportamos regularmente comida.











martes, 10 de diciembre de 2013

GRANDES MARIPOSA NOCTURNAS

Si nos sentamos en una noche tranquila junto a una farola en primavera, verano o principios de  otoño, lejos de las grandes ciudades, o sea en  cualquiera de nuestros pueblos que están rodeados de naturaleza. No tardaremos en ver como la farola se llena de infinidad de insectos que se sienten atraídos por su luz, revoloteando a su alrededor, entre ellos se encuentran las mariposas nocturnas, lepidópteros que encuentran en la oscura  noche las condiciones medio ambientales y la protección que necesitan. La gran mayoría de ellas son pequeñas mariposas, pero hay otras que llaman mi atención por tener un tamaño impresionante pudiéndose incluso confundir en la oscuridad de la noche con pequeños pájaros.
Aunque hay varias especies de ellas, voy a dedicar este tema a  cuatro de ellas, la esfinge de calavera, la esfinge de la correhuela y el gran pavón nocturno que han causado en mí una gran admiración desde que tengo uso de razón, sobre todo cuando salía de mi casa en las frescas mañanas y las encontraba en la calle de tierra, pegadas a las paredes de piedra. Cada vez que me topaba con un ser de estos, me preguntaba: "¿de dónde salen tan extrañas mariposas?" Poco a poco, observándolas y documentándome he obtenido las respuestas que tanto deseaba conocer cuando contaba con muy pocos años de edad. Además he tenido la gran suerte de  aumentar mi pequeña lista de grandes mariposas nocturnas que habitan las inmediaciones de la casa en la que yo nací, pues en el año 2007 encontré un ejemplar de  isabelina.


La esfinge de calavera (Acherontia atropos) pertenece a la familia esphingidae. Al parecer su oruga puede alimentarse de varias plantas, siente cierta predilección por las solanáceas, y tengo razones para pensar que las que yo he observado se han alimentado principalmente de la planta de la patata.
La oruga cuando llega el momento de convertirse en  crisálida, se introduce  en la tierra, donde cambia de estado, permaneciendo enterrada hasta que llega el momento de convertirse en mariposa.

A lo largo del año, o al menos en los lugares que yo la he observado, se producen dos generaciones, pudiendo verse volar la primera  en Mayo y Junio, y la segunda generación a finales de verano o principios de otoño, las fotos que muestro fueron tomadas a principios del mes de Octubre.



La esfinge calavera, debe su nombre al dibujo en forma de calavera que presenta en el tórax, sus colores son oscuros y poco llamativos.



Si bien su cuerpo esta totalmente cubierto de pelos, es en la parte inferior donde se hace más notable.



Cuando se le molesta emite un ruido muy característico e intimidante que recuerda al zumbido de las abejas. Luego agita fuertemente las alas hasta que consigue levantar el vuelo costosamente, una vez en el aire, su vuelo es potente.




La esfinge de la correhuela (Agrius convolvuli) aunque en las guías de hace no muchos años aparece como (Herse convolvuli), también pertenece a la familia de las esphingidae, es muy parecida en cuanto a tamaño y forma a la anteriormente descrita, su abdomen es muy voluminoso resultando un tanto desproporcionado respecto a sus alas.
Su oruga se alimenta de convolvuláceas siendo la más común la correhuela, también pasa su fase de crisálida en la tierra.

Se dice que la mariposa de esta especie se la puede ver volar durante finales de primavera, verano y principios de otoño, la mayoría de la veces que yo la he visto ha sido a finales de verano y principios de otoño, no obstante  supongo que eso dependerá de la latitud en que nos encontremos, curiosamente las fotos de ejemplar adulto fueron tomadas el mismo día que tome las de la esfinge calavera, o sea en Octubre.


Mientras realizaba tareas de cavado en el huerto encontré esta crisálida de mariposa, que posiblemente  sea de la esfinge de la correhuela.



En la foto se aprecia el gran volumen de su cuerpo respecto a sus alas, que son sumamente  miméticas, pues si no fuera por las franjas rosa de su abdomen resultaría muy difícil verla.



El gran pavón nocturno (Saturnia pyri), de distinta familia a las anteriormente descritas pues esta pertenece a la familia de las saturniidae.
 Se trata de una gran mariposa, que aunque su cuerpo no es tan voluminoso como el de las anteriores, su envergadura alar alcanza fácilmente los 15 cm, convirtiéndola en la mariposa más grande de la Península Ibérica. No sólo llama la atención su gran tamaño, sino que también causa una gran impresión los ocelos dibujados en sus alas, que simulan los ojos de un búho, y que al parecer le ofrece cierta protección ante el ataque de sus predadores, sobre todo cuando esta posada con las alas plegadas y repentinamente la abre y cierra, simulando un parpadeo.
Además de los simulados ojos, cuenta con otra gran protección contra los predadores, y es su gran tamaño. Moviéndose en la noche y las horas crepusculares, los predadores más habituales suelen ser murciélagos, a los cuales, en la mayoría de los caso casi les supera en tamaño, por lo tanto esta descartada como menú de murciélago, y aunque hay aves nocturnas mayores que los murciélagos, como puede ser el chotacabras, no son capaces de  atraparlas y tragarlas en pleno vuelo, así que sus predadores nocturnos se reducen a pequeñas aves rapaces consumidoras de insectos.
Su oruga por supuesto de gran tamaño, se alimenta de hojas de frutales, almendros y chopos, entre otros, cuando llega el momento de convertirse en crisálida, forma un capullo. Estado en el que permanece hasta que llega el momento de convertirse en adulto.  


El gran pavón nocturno se convierte en mariposa a finales de primavera, aproximadamente a finales de Mayo y principios de Junio.




Por último  mencionar a otra mariposa de la familia de las saturniidae, la cual han descrito en algunas obras naturalistas como la más bella de Europa, a mí también me lo parece, se trata de la isabelina (Graellsia isabellae aunque ahora se le denomina con el nombre de Actias isabellae) y que he tenido el placer de observar muy de cerca y confirmar su extraordinaria belleza. Descubierta en 1849, se trata de un lepidóptero escaso y poco común, que se le  ha distribuido durante mucho tiempo  en algunas zonas del Pirineo, Montes Universales, sierras de Gúdar, Javalambre, Guadarrama, Segura, y Cazorla.
En estos momentos, por lo que me he documentado, parece ser más amplia su distribución de la que años atrás se le daba a esta especie y en algunos mapas he visto que en la provincia de Teruel, lugar donde he realizado mis observaciones, ya no está restringida su área a los Montes Universales, sino que en estos mapas aparecen pequeñas salpicaduras repartidas por algunas de las sierras del Sistema Ibérico turolense llegando incluso a las sierras castellonenses limítrofes con Teruel.
La mañana del  20 de mayo del 2007, en la Sierra de Oriche (Sistema Ibérico Turolense) encontré el ejemplar que muestro en la fotografía, a tres metros del portal de mi casa, concretamente en el municipio de Monforte de Moyuela. En esos instantes me pareció un hecho sorprendente pero casual, posiblemente esta mariposa había llegado allí accidentalmente, pero en mayo del año 2010 se repitieron los hechos, apareciendo justo en el mismo lugar y aproximadamente a la misma hora (primeras horas del día) otra Actias isabellae, por lo tanto me gustaría aportar estos datos por si no se tiene conocimiento de esta distribución.
Su oruga se alimenta de las aciculas de algunos pinos y tan solo aparece, a lo largo del año una generación.



Este ejemplar de Graellsia isabelae apareció dentro del casco urbano de Monforte de Moyuela, aunque en los alrededores del lugar donde la encontré hay unos pocos pinos (no más de diez) plantados como árboles ornamentales, dudo que su oruga se hubiera alimentado en ellos y lo más probable es que procediera del pinar  más cercano (a 2 ó 3 kilómetros) de pino laricio (Pinus nigra), pues es uno de los pino por el cual  sus orugas sienten predilección.